SEAMOS FELICES

 Por: Raquel Rodríguez Sandoval 


"Una persona de 19 años ríe en promedio unas 320 veces al día; mientras que un adulto de 50 años lo hace en 85 ocasiones".

Esta frase es del Dr. Eduardo Calixto médico cirujano y doctor en neurociencias por la UNAM con un posdoctorado en fisiología cerebral en la Universidad de Pittsburgh.

Según dice el doctor Calixto entre los 17 y los 25 años el cerebro produce más dopamina, la hormona de la felicidad.

Si hacemos memoria en esa edad  exageramos el enamoramiento, la música es maravillosa, nos reímos de todo, formamos lazos de amistad que en ocasiones aún persisten.

Recuerdo que una época en la que me divertí mucho fue en la secundaria, en ese entonces hacíamos un exámen para ingresar a la escuela de nuestra preferencia y a la que asistí gozaba de gran demanda por ser técnica y por contar con fama de excelencia académica.

Gracias a Dios el día que nos asignaron grupo me nombraron para hacer parte del primero "A" en el turno matutino, eso disminuyó mi ansiedad que cambio rápidamente por felicidad.

Ese día iniciaron mis sonrisas, mis compañeros eran muy inteligentes y lo demostraban a cada instante con bromas, chistes y comentarios muy acertados para cada situación.

Me reía mucho a diario, esos chicos fueron en ese momento un maravilloso oasis en un desierto de situaciones familiares adversas, aunados al cambio hormonal propio de la adolescencia, en la que literalmente dejamos de escuchar a nuestros padres y las voces que oímos son las de nuestros amigos y personas de nuestra edad.

Uno de mis libros favoritos es "De que se ríen los santos", en los que se menciona que "Los santos son verdaderos maestros de la sonrisa" "Se divierten mirando todo a través de un cristal de color rosa; coloreando lo insulso con el arco iris y tiñendo lo gris con una inocencia desconcertante". Y soy fan de varios de ellos.

Santa Teresa de Jesús fue conocida por su espíritu alegre, así que en una de sus anécdotas más famosas ocurrió mientras viajaba para fundar un convento, cuando su carruaje se volcó en un camino de lodo. Cuenta la historia que, empapada, adolorida y molesta por tantas dificultades Teresa levantó la mirada al cielo y se quejó amargamente con Dios:—Señor, con tantos problemas y dificultades, ¡así tratas a tus amigos! Según la tradición, el Señor le respondió con gran ternura:—Teresa, así trato yo a mis amigos. La santa, con su característico ingenio, gracia y confianza, le respondió inmediatamente:—¡Ah, Señor! ¡Por eso tienes tan pocos!

Si así le respondió a Dios imagínense al diablo que continuamente la atacaba.

Teresa no dejaba de orar jamás, aún en los instantes más bizarros, además gustaba de fumar de vez en cuando; en cierta ocasión decidió hacerlo en el baño mientras hacia también sus necesidades, en ese momento el diablo se le apareció para burlarse de ella y hacerla sentir culpable, así que le preguntó ¿Qué haces Teresa?

Y por supuesto que ella le respondió:-Estoy orando para Dios,  fumando para mí y cagando para ti.-

Una carcajada bien sonora para mí es indispensable, por lo menos una al día, me cambia el ánimo y procuro que si no viene sola la busco escuchando a personas que hacen comedia como Franco Escamilla y si entiendo que su humor es más valorado por los varones, pero a mí me gusta mucho por ejemplo su rutina de la fiesta de las frutas y verduras me hace reír muchísimo.

La sonrisa es tan importante para sentirnos felices que si hacemos la mueca de reír, nuestro cerebro no sabe si es real o forzado se liberan las hormonas de la felicidad y realmente nos sentimos bien, desestresados y con seguridad esto hará que podamos ver soluciones a nuestras problemáticas.

Otro aspecto que me ha ayudado a ser feliz es soltar cargas que me he impuesto. 

"Instantes" Fue el poema qué cambio mi forma de ver la vida a los 17 años.

 Llego a mis manos en el primer trabajo formal en el que me desempeñé y decía que era de la autoria de Jorge Luis Borges, más adelante me entere que se le atribuye también a Gabriel García Márquez, Don Herold o Nadine Stair. 

Todo el poema fue para mi de gran ayuda, sin embargo dos fueron las frases que revolucionaron mi casi infantil mente y se las comparto de forma resaltada. 

"Si pudiera vivir nuevamente mi vida,
en la próxima trataría de cometer más errores.
No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más.
Sería más tonto de lo que he sido,
de hecho tomaría muy pocas cosas con seriedad.
Sería menos higiénico.
Correría más riesgos,
haría más viajes,
contemplaría más atardeceres,
subiría más montañas, nadaría más ríos.
Iría a más lugares adonde nunca he ido,
comería más helados y menos habas,
tendría más problemas reales y menos imaginarios.

Yo fui una de esas personas que vivió sensata
y prolíficamente cada minuto de su vida;
claro que tuve momentos de alegría.
Pero si pudiera volver atrás trataría
de tener solamente buenos momentos.

Por si no lo saben, de eso está hecha la vida,
sólo de momentos; no te pierdas el ahora.

Yo era uno de esos que nunca
iban a ninguna parte sin un termómetro,
una bolsa de agua caliente,
un paraguas y un paracaídas;
si pudiera volver a vivir, viajaría más liviano.

Si pudiera volver a vivir
comenzaría a andar descalzo a principios
de la primavera
y seguiría descalzo hasta concluir el otoño.
Daría más vueltas en calesita,
contemplaría más amaneceres,
y jugaría con más niños,
si tuviera otra vez vida por delante.

Pero ya ven, tengo 85 años...
y sé que me estoy muriendo".

Recientemente me tope nuevamente con la clásica fábula zen que ilustra cómo cargar mentalmente con el pasado nos afecta más que el evento en sí
Dos monjes budistas caminaban de regreso a su monasterio y llegaron a la orilla de un río crecido. Allí encontraron a una hermosa mujer que lloraba porque necesitaba cruzar, pero temía ser arrastrada por la corriente. 
Como parte de sus votos de castidad, los monjes tenían estrictamente prohibido tocar a una mujer. Al verla, uno de los monjes simplemente la ignoró y cruzó el agua sin mirar atrás. El segundo monje, sin embargo, se acercó a ella, la subió a su espalda y la llevó a hombros hasta la otra orilla, donde la dejó sana y salva. 
Los dos monjes continuaron su camino en silencio durante varios kilómetros hasta llegar a las puertas del monasterio. Incapaz de contener su frustración, el monje mayor se volvió hacia su compañero y le reclamó airadamente: "¡Hermano! Nosotros hemos hecho votos de no tocar a las mujeres. ¿Cómo es posible que hayas cargado a esa mujer en tus brazos?" 
El monje que había ayudado a la joven lo miró con compasión y le respondió: "Hermano, yo dejé a la mujer en la orilla del río hace horas. ¿Por qué sigues cargándola tú todavía?"
Que importante es soltar, dejar de cargar lo que nos pertenece, nos ancla y no nos permite avanzar ligeros.

La gratitud también nos produce felicidad y nos ayuda a crear o fortalecer los vínculos con nuestro entorno social.

El alejarnos en lo posible de las personas con cacofilia o que gustan de ver únicamente la parte negativa de los acontecimientos o que se quejan de todo y preferir a las personas que ven el lado amable de la vida y de las circunstancias adversas también nos ayudará a mantenernos felices y positivos.

Se dice  que somos el reflejo de las cinco personas más cercanas a nosotros, así que es importante elegir a quien queremos en nuestro círculo cercano.

El perdón es algo básico para seguir adelante y no se trata de esperar la disculpa de quien nos ofendió porque es muy probable que eso nunca suceda o como la ya famosa frase de quienes obligan a disculparse y escriben " si alguien se sintió ofendido por ..." 

Alguna vez me sentí traicionada por personas a quienes considere mis amigos y cuando los volví a ver, me quedé aparentemente tranquila pero mi cuerpo reaccionó con una alergia terrible mis ojos lloraban, estornudaba, mi nariz escurría, hasta que salí del lugar donde ellos se encontraban y los síntomas desaparecieron.

Me di cuenta que me estaba haciendo dañó y decidí perdonarlos, no fue fácil, ni rápido, pero entendí que quien merecía ese regalo soy yo, no deseaba continuar con la rumiación porque en mi cabeza se repetía aquello que me dolió y mi cuerpo lo registraba como si sucediera una y otra vez. Aunque son mis Judas deseo que les vaya bien, pero no los quiero en mi vida.

Así que una frase que representa gráficamente lo que siento es "Quiero verte comer, pero jamás en mi mesa".

Una  gran muestra de amor propio ha sido respetarme alejándome de quienes no me respetan, sin explicaciones porque  quien te quiere no las necesita, y quien no te quiere no las cree, no les doy ese poder sobre mi, les quitó la atención que demostraron no merecer, no me gusta estar donde me siento incómoda, no voy a quedarme donde me siento rechazada, juzgada o envidiada, las palabras pueden engañar, pero la mirada jamás.

Hace un par de años escribí un artículo cuyo título causo cierta curiosidad se llama "Búscate un amante" pero ¿Que es un amante? Me sorprendió la propuesta, pero me hizo reflexionar en lo bello y necesario que es tener un amante o muchos...

Aquí les comparto el consejo de Jorge Bucay, escritor y psicoterapeuta argentino, conocido por sus libros de autoayuda y superación. Licenciado en Medicina en Buenos Aires. Definido en sus propias palabras como un ayudador profesional.

"Muchas personas tienen un amante y muchas otras quisieran tenerlo.

Y también están las que no lo tienen, porque no quieren y las que lo tenían y lo perdieron, o decidieron perderlo.

Misteriosamente son generalmente estos dos últimos grupos los que más vienen a mi consulta para decirme que están tristes o que tienen distintos síntomas: insomnio, falta de voluntad, pesimismo, crisis de llanto o los más diversos dolores.

Cuentan que sus vidas transcurren de manera monótona y sin expectativas, que trabajan nada más que para subsistir y que no saben en qué ocupar su tiempo libre. 

En fin, palabras más, palabras menos, están verdaderamente desesperanzadas.
Antes de contarme esto ya han visitado otros consultorios en los que recibieron la condolencia de un diagnostico seguro: Depresión… y la infaltable receta del antidepresivo de turno.

Yo, después de escucharlas atentamente, les digo que no necesitan un antidepresivo; que lo que realmente necesitan... ES UN AMANTE.
Es increíble ver la expresión de sus ojos cuando reciben mi veredicto.

Están los que piensan: ¡Como es posible que un profesional se despache alegremente con una sugerencia tan poco científica! Hacen un decoroso silencio, miran el reloj esperando el final de la consulta y se retiran para siempre.
También están los que escandalizados se despiden en ese mismo momento y muchas veces tampoco vuelven nunca más.
A los que deciden quedarse les doy la siguiente definición:

“Un Amante es cualquier cosa que nos apasione, lo que ocupa nuestro pensamiento antes de quedarnos dormidos y también aquello que, a veces, no nos deja dormir. Nuestro amante es lo que nos vuelve distraídos frente al entorno, lo que nos hace saber que la vida tiene motivación y sentido”.
Un amante puede ser nuestra pareja, si nos animamos a encontrarlo allí.
En otros casos es otro alguien que no es nuestra pareja.
También podemos hallarlo en la investigación científica, en la literatura, en la música, en la política, en el deporte, en el trabajo cuando es vocacional, en la necesidad de trascender espiritualmente, en la amistad, en la buena mesa, en el estudio, o en el obsesivo placer de un hobby que nos monopoliza cada instante “suelto”.
En fin, es “alguien” o “algo” que nos perturba la conciencia al punto de dibujarnos una sonrisa al solo pensarlo apartándonos, aunque sea por un momento, del triste destino de sobrevivir.
Sobrevivir es durar y en el fondo esta gobernado por el miedo a vivir de verdad. Es dedicarse a espiar como viven los demás, es tomarse la presión, deambular por consultorios médicos, tomar remedios multicolores, alejarse de las gratificaciones, observar con decepción cada nueva arruga que nos devuelve el espejo, cuidarnos del frío, del calor, de la humedad, del sol, de la lluvia y de las emociones fuertes.
Durar es postergar la posibilidad de disfrutar hoy, esgrimiendo el incierto y frágil razonamiento de que quizás podamos hacerlo mañana
Por favor no te empeñes en sobrevivir, búscate un amante!
Sé vos mismo el amante de alguien o de algo. Sé el protagonista... de tu vida.
La muerte llegará; al fin y al cabo, la muerte tiene buena memoria y nunca se olvidó de nadie.
Mientras tanto y sin dudar, búscate un amante!
Lo trágico no es morir … lo trágico, es no animarse a vivir.
La psicología, después de estudiar mucho, descubrió algo trascendental: para vivir feliz, activo, o satisfecho hay que tener un motivo.
A ese motivo lo llamo hoy un amante.
Hay que ponerse de novio con la vida y hay que amarla con la pasión de los que auténticamente están enamorados.
Buscate pues HOY.... un amante.."

Gracias a Dios tengo varios...
Dios, Mi hija, la familia, la música, mi guitarra, la liturgia, la danza hawaiana, escribir, el cafecito con agradable compañia, fotitos, videos, la casa, viajes, turistear, museos, las compras, la buena comida, la época navideña, decoración, manualidades, etc. 

Hagámos lo que nos hace sentir bien, por supuesto sin dañar a nadie, al contrario compartamos porque al hacerlo nos hace felices a nosotros y a los demás; también hay que reír, cantar, bailar, leer, escribir, orar, platicar, cocinar, enseñar, convivir, amar, comer, tejer, caminar, ejercitarse, tocar un instrumento, viajar, trabajar, estudiar, aprender, donar, etc. todo lo que nos cause felicidad.

Termino con dos frases de mi párroco actual el Pbro. Gerardo Díaz Avendaño "SEAN FELICES" y "NO PIERDAN LA PAZ".

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