La leyenda de Guillermo Tell
Por: Faty Kim Mingi
Guillermo Tell 🍎🏹
Hace muchos siglos, en los hermosos valles rodeados por los Alpes de Suiza, la gente vivía bajo el mandato de gobernadores extranjeros muy estrictos. Uno de ellos, llamado Gessler, quería demostrar su poder sobre el pueblo.
Un día tuvo una idea extraña: colocó su sombrero en la plaza del pueblo y ordenó que todos debían inclinarse ante él como señal de respeto. Los habitantes obedecían por miedo… todos menos un hombre valiente llamado William Tell.
Guillermo Tell era conocido por su habilidad con la ballesta y por su carácter firme. Cuando pasó por la plaza con su hijo pequeño, se negó a inclinarse ante el sombrero.
El gobernador, furioso, decidió castigarlo con una prueba cruel:
—Si eres tan buen tirador —dijo—, dispara una flecha y parte en dos la manzana que pondré sobre la cabeza de tu hijo. Si fallas… habrá consecuencias.
El pueblo guardó silencio. El viento soplaba entre las montañas. El niño permaneció inmóvil, confiando en su padre.
Guillermo tomó su ballesta con manos firmes, pero por dentro sentía miedo. Respiró profundo, apuntó con cuidado… y disparó.
La flecha silbó en el aire y ¡crack! 🍎
La manzana se partió en dos sin hacerle daño al niño.
La multitud suspiró aliviada.
Pero el gobernador notó que Guillermo llevaba una segunda flecha escondida en su cinturón.
—¿Para qué es esa? —preguntó.
Guillermo respondió con valentía:
—Si hubiera herido a mi hijo, esa segunda flecha era para usted.
El gobernador se enfureció y mandó arrestarlo. Sin embargo, durante una tormenta en el lago, Guillermo logró escapar. Más adelante, según la leyenda, ayudó a su pueblo a levanta.
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