HORA SANTA EN TIEMPO DE NAVIDAD
Por: Raquel Rodríguez Sandoval
Esta Hora Santa qué se llevó a cabo el jueves 4 de enero en la Parroquia de San Juan Bautista Tlilhuaca Azcapotzalco, es un compendio de oraciones y reflexiones de las lecturas bíblicas del acontecimiento del Nacimiento de Jesús y sus principales participantes, tomadas de diferentes sitios, que hacen un complemento muy disfrutable para un momento de adoración, acompañada de Villancicos que interpretamos el Coro "Amigos De Jesus".
HORA
SANTA EN TIEMPO DE NAVIDAD
En
el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
ORACIÓN
INICIAL
“Dios mío, yo creo, espero, te adoro y te amo. Te
pido perdón por los que no creen, ni esperan, ni te adoran, ni te aman” (tres
veces).
Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, yo te adoro profundamente y te
ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad, de Nuestro Señor
Jesucristo, Presente en todos los sagrarios del mundo, en reparación por los
ultrajes, sacrilegios e indiferencias, con los cuales Él mismo es continuamente
ofendido. Por los infinitos méritos de su Sacratísimo Corazón, y los del
Inmaculado Corazón de María, te pido la conversión de nosotros pobres
pecadores. Amén”.
La Navidad es la fiesta cristiana más popular,
sigue ilusionando a los niños, inspirando a los artistas, arrobando a los
místicos y movilizando al mundo entero. Sin embargo, no somos capaces de
comprender en su totalidad el mensaje que nos quiere transmitir. Podemos
enumerar algunos secretos que nos puede comunicar la Navidad.
Canto
inicial: “VENID FIELES TODOS”.
LECTURA
BÍBLICA
DEL
EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO. 1,20-23.
DIJO
EL ÁNGEL A JOSÉ: "NO TEMAS TOMAR CONTIGO A MARÍA TU MUJER, PORQUE LO ENGENDRADO
EN ELLA VIENE DEL ESPÍRITU SANTO. DARÁ A LUZ UN HIJO Y LE PONDRÁS POR NOMBRE
JESÚS, PORQUE ÉL SALVARÁ AL PUEBLO DE SUS PECADOS". TODO ESTO SUCEDIÓ PARA
QUE SE CUMPLIESE LO QUE DIJO EL SEÑOR POR MEDIO DEL PROFETA: "MIREN QUE LA
VIRGEN CONCEBIRÁ Y DARÁ A LUZ UN HIJO, Y LE PONDRÁN POR NOMBRE EMMANUEL, QUE
TRADUCIDO SIGNIFICA: DIOS CON NOSOTROS". PALABRA DEL SEÑOR.
Jesús, siendo Tú Dios eterno, adorado por los
ángeles que exaltan con júbilo las maravillas inagotables de tu infinito Amor,
cuando viniste a esta tierra te encarnaste en el seno virginal de María,
Tabernáculo viviente que te alojó con el Amor mismo de Dios, el Espíritu Santo,
y después de cumplir nueve meses en este Sagrario más precioso que el oro, y
habiendo llegado la hora a la Virgen de darte a luz, no encontraste lugar,
entre los ricos albergues de Belén, para nacer, porque los albergues estaban
todos ocupados y llenos, símbolo y figura del corazón humano que, ocupado con
las cosas del mundo y lleno de soberbia, no tiene lugar para Ti, que eres su
Dios Creador, Redentor y Santificador. Es por esto que debiste nacer en una
humilde gruta, un refugio de animales, frío y oscuro, que debió ser limpiado
por la Virgen, quitando el estiércol y la suciedad, para que al menos, en su
pobreza y humildad, fuera más digno de Ti; también San José aportó con lo suyo,
al ir a buscar un poco de leña para el fuego, de modo de atenuar el intenso
frío de la noche. Este Portal de Belén, pobre, oscuro, frío, sin atractivo
alguno, manchado con la actividad fisiológica de los animales, es la figura del
corazón humano sin la gracia, puesto que sin la gracia, que es luz y calor del
Amor de Dios, se ve envuelto en tinieblas y no tiene fuerzas suficientes para
hacer actos de Amor a Dios y al prójimo que sean válidos para el cielo,
mientras las manchas de la gruta son símbolo del pecado, producto de las
pasiones desenfrenadas. A su vez, la Virgen, en su obra de limpiar la gruta, es
símbolo de su obrar materno para con nosotros, concediéndonos las gracias que
Jesús dispone para nuestra salvación, limpiando el alma y el corazón de afectos
desordenados y de pasiones sin control.
ORACIÓN A JESÚS
Niño Dios, haz que nuestros corazones reciban la
visita de tu Madre, para que en esta Navidad luzcan pobres y humildes, sí, pero
embellecidos con la belleza sobrenatural de la gracia santificante que de Ti
procede; así nacerás en nosotros y nos concederás todos los regalos que nos
tienes preparados con tu Nacimiento: tu Luz, tu Amor, tu Perdón, tu Gracia y tu
Alegría. Amén.
El
secreto de san José: la Providencia. Nuestra sociedad se ha hecho muy
calculadora. José ciertamente también habrá hecho cálculos y previsiones, pero
aún en esto optó por confiar en la Providencia. La apertura a la Providencia
Divina nos ubica en nuestra realidad de creaturas de un Dios que ve y actúa más
allá de las circunstancias prósperas y adversas, llevando siempre las cosas en
el modo que nos conviene. Aprendamos de san José a confiar en la Providencia
Divina.
ORACIÓN
A SAN JOSÉ:
San
José hombre justo, esposo fiel, padre adoptivo de Jesús; Dios te colocó como custodio del Hogar de
Nazareth. Ven a nuestros hogares para enseñarnos a vivir en paz y en armonía
Queremos reconciliarnos, comenzar de nuevo y celebrar la alegría de la Navidad,
compartiendo en la fe y en el amor, la esperanza de una comunidad diocesana,
donde todos nos encontremos como hermanos.
San José, ayuda a los padres de familia: que
ellos sean siempre en su hogar, imagen del Padre celestial. Que cumplan
cabalmente la gran responsabilidad de educar y formar a sus hijos,
entregándoles, con un esfuerzo continuo, lo mejor de si mismos. Ayuda a los
hijos a entender y apreciar el abnegado esfuerzo de sus padres. Amén.
Todos: San José ruega por nosotros.
CANTO: “NOCHE DE PAZ”/ “CAMPANA SOBRE CAMPANA
DEL
EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS. CAPÍTULO 2, VERSÍCULOS 1 AL 7
1 EN AQUELLA ÉPOCA APARECIÓ UN DECRETO DEL EMPERADOR AUGUSTO, ORDENANDO
QUE SE REALIZARA UN CENSO EN TODO EL MUNDO. 2 ESTE PRIMER CENSO TUVO
LUGAR CUANDO QUIRINO GOBERNABA LA SIRIA. 3 Y CADA UNO IBA A
INSCRIBIRSE A SU CIUDAD DE ORIGEN. 4 JOSÉ, QUE PERTENECÍA A LA
FAMILIA DE DAVID, SALIÓ DE NAZARET, CIUDAD DE GALILEA, Y SE DIRIGIÓ A BELÉN DE
JUDEA, LA CIUDAD DE DAVID, 5 PARA INSCRIBIRSE CON MARÍA, SU ESPOSA,
QUE ESTABA EMBARAZADA.
6 MIENTRAS SE ENCONTRABAN EN BELÉN, LE LLEGÓ EL TIEMPO DE SER
MADRE; 7 Y MARÍA DIO A LUZ A SU HIJO UNIGÉNITO, LO ENVOLVIÓ EN
PAÑALES Y LO ACOSTÓ EN UN PESEBRE, PORQUE NO HABÍA LUGAR PARA ELLOS EN EL
ALBERGUE.
Jesús, te pedimos para esta Navidad, que seas Tú y
solo Tú, oh Dios encarnado que vienes a nosotros como Niño recién nacido,
nuestra única y verdadera alegría; por tu Madre, concédenos la gracia de
alegrarnos, no en las cosas pasajeras y efímeras del mundo, sino en Ti mismo,
Dios de Alegría infinita, que abres tus bracitos de Niño Pequeñísimo en la
gruta de Belén, para que te tomemos en nuestros brazos y así recibir de Ti el
abrazo de Dios, que nos perdona y salva; que la Alegría de tu Ser trinitario,
que se esparce sin medida desde el Portal de Belén, nos sostenga en las pruebas
y tribulaciones de la vida y que sea el fundamento de las pequeñas y verdaderas
alegrías cotidianas; que Tu Alegría, la Alegría que irradias desde el Pesebre
de Belén, disipe nuestra tristeza, la tristeza que invade nuestro ser cuando,
ante las tribulaciones de la vida, nos olvidamos de tu Nacimiento, de tu Muerte
en Cruz y de tu Resurrección, porque si te tuviéramos presente en todo momento,
en nuestras mentes y en nuestros corazones, no nos dejaríamos arrastrar por las
tribulaciones, que son siempre pasajeras y que son permitidas por Ti para
acercarnos más a tu Sagrado Corazón.
ORACIÓN A JESÚS
Niño Dios, que naces en Belén para darnos tu
Alegría infinita, concédenos alegrarnos por tu Nacimiento, más allá de las
vicisitudes pasajeras de esta vida terrena, como anticipo de la Alegría, ya sin
mezcla alguna de tristeza y dolor, que esperamos vivir en la eternidad, por tu
Misericordia. Amén.
MEDITACIÓN:
Dios es “experto en humildad”, desde el mismísimo
seno de la Trinidad las Tres Personas se anonadan unas a otras en un Eterno
darse, entregarse, vaciarse, abajarse para volcarse por entero Unas en Otras,
es una Fiesta de la Humildad. Un Dios, Tres veces Humilde, Tres veces Santo.
El Verbo traduce en Carne las costumbres divinas,
“Aprendan de mi que soy paciente y humilde” (Mt 11, 29) y muestra en su
encarnación este anonadamiento, vertiginosamente descendente, “no hace alarde
de su categoría de Dios” (Flp 2, 6). Desciende del cielo como un rayo a la
humildad del pesebre, vive extranjero en Egipto, 30 años escondido en el
anonimato de Nazaret, desciende con los penitentes a las aguas del Jordán, se
sumerge en las honduras de la Pasión y muerte, y hasta desciende a los
infiernos. Donde abundó la soberbia abundó la humildad.
En nuestros sagrarios, callado oculto está el Rey
del Cielo en forma de pan, se anonadó a sí mismo hasta el pan, y pan ácimo,
“sin gracia ni hermosura” El Señor hace del silencio el secreto de su Reinado y
avanza mudo hacia el matadero, y en este silencio resuenan las palabras de la
consagración “tomad y comed” Él nos dice: “Nada detendrá mi carrera hacia el
último lugar, cuando en vuestras palmas sostengas al Dios Omnipotente anonadado
en el humilde pan ácimo.” Por esto dice San Francisco: “¡Tiemble el hombre todo
entero, estremézcase el mundo todo y exulte el Cielo, cuando Cristo, el Hijo de
Dios Vivo, se encuentra sobre el altar en manos del sacerdote. ¡Oh grandeza
admirable y condescendencia asombrosa! ¡Oh sublime humildad y humilde
sublimidad: que el Señor del Universo mudo, Dios e Hijo de Dios, se humilla
hasta el punto de esconderse, para nuestra salvación, bajo una pequeña forma de
pan ! ¡Miren hermanos, la humildad de Dios y derramen sus corazones ante Él.”
El Rey de
Reyes avanza hasta el trono de la palma de nuestras manos. “El Hijo del Hombre
tiene que ser entregado, en manos de los hombres”. Comer esta humildad es ser
transformados por ella.
Niño Jesús, Navidad es el recuerdo de tu nacimiento entre nosotros, es
la presencia de tu amor en nuestra familia y en nuestra sociedad. Navidad es la certeza de que el Dios del cielo y de la tierra
es nuestro Padre, porque tú Divino Niño, eres nuestro hermano. Que este
encuentro junto al pesebre nos aumente la fe en tu bondad, nos comprometa a
vivir verdaderamente como hermanos, nos dé el valor para vencer el odio y
sembrar la justicia y la paz. Oh Divino Niño, enséñanos a comprender que donde
hay esperanza y amor, allí estás tú y allí también es Navidad. Amén
Todos: Divino Niño Jesús… Bendícenos con amor.
CANTO:”GLORIA IN EXCELSIS DEO”/”A LA NANITA”
LECTURA
BÍBLICA
DEL
EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS. CAPÍTULO 2, VERSÍCULOS 8 AL 18
8 EN ESA REGIÓN
ACAMPABAN UNOS PASTORES, QUE VIGILABAN POR TURNO SUS REBAÑOS DURANTE LA NOCHE.
9 DE PRONTO, SE LES APARECIÓ EL ANGEL DEL SEÑOR Y LA GLORIA DEL SEÑOR LOS
ENVOLVIÓ CON SU LUZ. ELLOS SINTIERON UN GRAN TEMOR, 10 PERO EL ANGEL
LES DIJO: «NO TEMAN, PORQUE LES TRAIGO UNA BUENA NOTICIA, UNA GRAN ALEGRÍA PARA
TODO EL PUEBLO: 11 HOY, EN LA CIUDAD DE DAVID, LES HA NACIDO UN
SALVADOR, QUE ES EL MESÍAS, EL SEÑOR.
12 Y ESTO LES SERVIRÁ DE SEÑAL: ENCONTRARÁN A UN NIÑO RECIÉN NACIDO
ENVUELTO EN PAÑALES Y ACOSTADO EN UN PESEBRE».
13 Y JUNTO CON EL ANGEL, APARECIÓ DE PRONTO UNA MULTITUD DEL EJÉRCITO
CELESTIAL, QUE ALABABA A DIOS, DICIENDO: 14 ¡GLORIA A DIOS EN LAS
ALTURAS, Y EN LA TIERRA, PAZ A LOS HOMBRES AMADOS POR ÉL».
15 DESPUÉS QUE LOS ÁNGELES VOLVIERON AL CIELO, LOS PASTORES SE DECÍAN UNOS
A OTROS: «VAYAMOS A BELÉN, Y VEAMOS LO QUE HA SUCEDIDO Y QUE EL SEÑOR NOS HA
ANUNCIADO».
16 FUERON RÁPIDAMENTE Y ENCONTRARON A MARÍA, A JOSÉ, Y AL RECIÉN NACIDO
ACOSTADO EN EL PESEBRE. 17 AL VERLO, CONTARON LO QUE HABÍAN OÍDO
DECIR SOBRE ESTE NIÑO, 18 Y TODOS LOS QUE LOS ESCUCHABAN QUEDARON
ADMIRADOS DE QUE DECÍAN LOS PASTORES.
REFLEXIÓN
Jesús, Tú eres Dios eterno y viniste a nuestro
mundo, en el tiempo, como un Niño, sin dejar de ser Dios, y por la liturgia de
la Iglesia renuevas, en el misterio litúrgico, tu Primera Venida y tu
Nacimiento virginal; Tú fuiste engendrado en la eternidad en el seno eterno del
Padre, y naciste en el tiempo en el seno virgen de María; Tú vendrás al fin de
los tiempos, en la Parusía, no escondido en la humildad de nuestra carne, sino
que serás visible en la gloria infinita de tu Ser divino; vendrás a juzgar a todos
los hombres de todos los tiempos, y por eso te pedimos, oh Buen Jesús, que en
esta Navidad nazcas en nuestros corazones por la gracia, gracia que nos salva,
porque perdona nuestros pecados y nos abre las Puertas del cielo; ven.
ORACIÓN A JESÚS
Niño Dios, Salvador de los hombres, sálvanos a
nosotros, a nuestros seres queridos y a todo el mundo; no tengas en cuenta
nuestros pecados; ten en cuenta más bien la fe de la Iglesia, que es nuestra
fe, y condúcenos a todos, por tu Misericordia Divina, al Reino eterno de los cielos,
el seno eterno de tu Padre, en donde cantaremos y glorificaremos tu Amor
infinito por los siglos sin fin. Amén.
MEDITACIÓN:
El secreto de los pastores: la humildad.
Los primeros en adorar a Jesús fueron los pastores,
personas sencillas, de corazón grande, vaciado de grandezas, llenos de
esperanzas. Ellos, los humildes, los no tenidos en cuenta, son los que
reconocen y ven en ese Niño a un Rey, a Su Rey y Salvador. Un recién nacido,
pequeño y humilde como ellos, le sonríe y los invita a no abandonar el camino
de la humildad. A estar ante su Dios como hoy, con las manos vacías, y el
corazón en continua alabanza.
Al Señor
le atrae lo humilde, por eso, cuando encuentra un corazón humilde no puede más
que morar en él, ese es su nuevo pesebre, y ahí desea ser adorado.
El secreto del pesebre: la pobreza. Algo
que caracteriza a nuestra actual sociedad es la avaricia y la ambición. Hay
ciertas ambiciones legítimas, el problema es cuando la ambición se torna
insaciable. El gran secreto del pesebre fue la pobreza espiritual, el
desprendimiento interior. Apliquemos a nuestra vida lo que el pesebre nos
enseña, es necesario crecer en la humildad y en la sencillez para llenarnos de
la mayor riqueza que existe, el Niño Jesús.
El secreto de los animales del pesebre:
la calma. Nuestra sociedad no tiene tiempo para nada, las personas avanzamos de
aquí para allá queriendo realizar muchas cosas, pero el resultado no siempre es
el más favorable. El buey y la mula, siempre presentes en los nacimientos,
tienen un secreto que ofrecernos: la calma. No se mueven, no se marchan, no
tienen ninguna prisa. La calma supone estar donde debe estar en cada momento.
Aprendamos de ellos y reconozcamos a Dios cerca de nosotros, así logaremos más
calma en nuestra vida.
Dios de infinita bondad y misericordia que
tanto nos amaste, que nos diste en tu Hijo la mejor prenda de tu amor, para que
hecho hombre en las entrañas de la Virgen María, naciera en un pesebre para
nuestra salvación; te damos infinitas gracias por tan inmenso beneficio. Amén.
(Padre Nuestro)
CANTO: YO SOY UN PASTORCILLO/ EL NIÑO DEL
TAMBOR
LECTURA
BÍBLICA
DEL EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS. CAPÍTULO 2,
VERSÍCULOS 19 AL 20
19 MIENTRAS TANTO, MARÍA CONSERVABA ESTAS COSAS Y LAS MEDITABA EN SU
CORAZÓN.
20 Y LOS PASTORES VOLVIERON, ALABANDO Y GLORIFICANDO A DIOS POR TODO LO
QUE HABÍAN VISTO Y OÍDO, CONFORME AL ANUNCIO QUE HABÍAN RECIBIDO.
Jesús, cuando Tú decidiste, junto al Padre y al
Espíritu Santo, en la eternidad de eternidades, decretar la salvación del
hombre, decidiste al mismo tiempo que vendrías a nuestra tierra a encarnarte en
el seno virgen de una Madre amantísima, y para eso creaste a tu Madre, la
Virgen María, Inmaculada y Llena de gracia. No podías venir a un tabernáculo
que estuviera contaminado no solo con la mancha del pecado original, con amores
profanos y con concupiscencias y soberbias de vida, sino ni siquiera que fuera ligeramente,
mínimamente, casi imperceptiblemente imperfecto, y para eso creaste a tu Madre,
la Virgen María, Inmaculada, Purísima, Perfectísima, la Flor de los cielos que
enamoró a la Santísima Trinidad por su Pureza desde el instante mismo de su
creación y Concepción sin mancha. Tú querías, para encarnarte y pasar los nueve
meses que dura una gestación en el hombre, un lugar que no te hiciera extrañar
las maravillas, dulzuras, encantos que experimentabas en el seno eterno de tu
Padre desde siempre, desde que fuiste engendrado en la eternidad, y para eso
creaste a la Virgen María, cuyo seno virginal y purísimo te albergó y custodió,
te nutrió y te revistió de su carne y de su sangre con amor materno inefable
para que Tú, Dios Invisible, te hicieras visible y tuvieras un Cuerpo para
ofrecer al Padre en el Santo Sacrificio de la Cruz,; Tú querías una cuna de
Amor, del mismo Amor con el que el Padre te amó desde la eternidad, el Espíritu
Santo, y para eso creaste a la Virgen, cuyo Corazón Inmaculado te amó con el
mismo Amor del Padre, el Amor Divino, y así fue que no sentiste la diferencia
entre el Amor de Dios Padre en la eternidad y el Amor de la Virgen Madre en el
tiempo; Tú querías un sagrario en donde tu Cuerpo, tu Sangre, tu Alma y tu
Divinidad fueran adorados, ensalzados, glorificados, alabados, desde el
instante primerísimo de la creación de tu naturaleza humana e inmediata unión
hipostática con tu Persona Divina, la Persona del Hijo, y para eso creaste a la
Santísima Virgen María, Tabernáculo, Sagrario, Custodia, Altar, en donde Tú,
Dios de la Eucaristía, serías adorado, alabado y glorificado con una intensidad
de Amor que supera infinitamente a la de los ángeles y santos más fervorosos.
ORACIÓN A
JESÚS:
Por eso, Jesús, te pedimos perdón y reparamos por
todos aquellos hermanos nuestros que en esta Navidad blasfeman contra la
Inmaculada Concepción, contra su Virginidad, contra su Maternidad Divina,
además de infundir en los corazones de los niños la indiferencia y el desprecio
de muchas maneras, pero sobre todo difundiendo películas y series que ofenden y
ultrajan a la Madre de Dios. Amén.
El secreto de María: el
silencio. Nuestra sociedad,
ruidosa y consumista, necesita callarse para escuchar el mensaje de Dios.
María, la gran coprotagonista de la Navidad, la que tendría tanto que decir,
guarda silencio, medita en su corazón (cfr. Lc 2, 19. 51). El silencio de María
no fue estéril ni superficial. Fue el espacio fecundo para reflexionar,
profundizar y contemplar. Aprendamos de María a contemplar la grandeza del nacimiento
del Hijo de Dios en el silencio de nuestro interior.
Nos dice el Papa: “Desde hace 2023 años, la Iglesia
es la cuna en la que María coloca a Jesús y lo entrega a la adoración y
contemplación de todos los pueblos. Que por la humildad de la Esposa brille
todavía más la gloria y la fuerza de la Eucaristía, que ella celebra y conserva
en su seno.”
ORACIÓN A LA VIRGEN MARÍA:
Soberana María que por tus grandes virtudes y
especialmente por tu humildad, mereciste que todo un Dios te escogiese por
madre suya; te suplicamos que tú misma prepares nuestros corazones para que tu
Hijo pueda nacer en nosotros.
Virgen María, Madre y Maestra de Comunión y
Participación, danos la capacidad de aceptar la voluntad de Dios para que en
cada hogar se dé el milagro de la encarnación de Jesús y, así podamos vivir
como hijos de un mismo Padre, el verdadero espíritu de la Navidad.
Que en esta Navidad contemplemos en cada
hermano al Niño de Belén a quien tú, como Madre, ofreciste la ternura de tu
amor.
Te invitamos, María Santísima, para que
acompañes nuestro caminar misionero en el proceso de Nueva Evangelización en
pequeños grupos de familias, como los que buscamos la construcción de una nueva
sociedad más justa, solidaria y en paz. Amén
CANTO: VILLANCICO “SALVE REINA Y MADRE”/”LOS
PECES EN EL RIO”
LECTURA
BÍBLICA
DEL EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO (MT 2,1-12)
NACIDO JESÚS EN BELÉN DE JUDEA, EN TIEMPO DEL
REY HERODES, UNOS MAGOS QUE VENÍAN DEL ORIENTE SE PRESENTARON EN JERUSALÉN,
DICIENDO: «¿DÓNDE ESTÁ EL REY DE LOS JUDÍOS QUE HA NACIDO? PUES VIMOS SU
ESTRELLA EN EL ORIENTE Y HEMOS VENIDO A ADORARLE». EN OYÉNDOLO, EL REY HERODES
SE SOBRESALTÓ Y CON ÉL TODA JERUSALÉN. CONVOCÓ A TODOS LOS SUMOS SACERDOTES Y
ESCRIBAS DEL PUEBLO, Y POR ELLOS SE ESTUVO INFORMANDO DEL LUGAR DONDE HABÍA DE
NACER EL CRISTO. ELLOS LE DIJERON: «EN BELÉN DE JUDEA, PORQUE ASÍ ESTÁ ESCRITO POR
MEDIO DEL PROFETA: ‘Y TÚ, BELÉN, TIERRA DE JUDÁ, NO ERES LA MENOR ENTRE LOS
PRINCIPALES CLANES DE JUDÁ; PORQUE DE TI SALDRÁ UN CAUDILLO QUE APACENTARÁ A MI
PUEBLO ISRAEL’».
ENTONCES HERODES LLAMÓ APARTE A LOS MAGOS Y POR SUS DATOS PRECISÓ EL TIEMPO DE
LA APARICIÓN DE LA ESTRELLA. DESPUÉS, ENVIÁNDOLOS A BELÉN, LES DIJO: «ID E
INDAGAD CUIDADOSAMENTE SOBRE ESE NIÑO; Y CUANDO LE ENCONTRÉIS, COMUNICÁDMELO,
PARA IR TAMBIÉN YO A ADORARLE».
ELLOS, DESPUÉS DE OÍR AL REY, SE PUSIERON EN CAMINO, Y HE AQUÍ QUE LA ESTRELLA
QUE HABÍAN VISTO EN EL ORIENTE IBA DELANTE DE ELLOS, HASTA QUE LLEGÓ Y SE
DETUVO ENCIMA DEL LUGAR DONDE ESTABA EL NIÑO. AL VER LA ESTRELLA SE LLENARON DE
INMENSA ALEGRÍA. ENTRARON EN LA CASA; VIERON AL NIÑO CON MARÍA SU MADRE Y,
POSTRÁNDOSE, LE ADORARON; ABRIERON LUEGO SUS COFRES Y LE OFRECIERON DONES DE
ORO, INCIENSO Y MIRRA. Y, AVISADOS EN SUEÑOS QUE NO VOLVIERAN DONDE HERODES, SE
RETIRARON A SU PAÍS POR OTRO CAMINO.
Jesús, Tú eres el Hijo eterno del Padre, engendrado
desde la eternidad “entre esplendores sagrados”; ante Tu Presencia, los ángeles
y los santos se postran en adoración y el Amor que les comunicas es tan grande,
que ni los ángeles más poderosos, ni los santos más grandes, son capaces de
abarcarlo ni de comprenderlo y mucho menos de agotarlo, siquiera en ínfima
medida, y si no estuvieran auxiliados por tu gracia, morirían al instante, pero
de amor y de alegría, tanto es su contento de estar ante tu Presencia y
contemplarte a Ti, que vives y reinas en los cielos, en unidad con el Padre y
el Espíritu Santo. Jesús, Tú nada necesitas, porque en la perfección infinita
de tu Ser trinitario y en la comunión de vida y amor con el Padre y el Espíritu
Santo, encuentras todo tu contento y alegría y nada necesitas, en absoluto,
para ser eterna e inmensamente feliz y a nadie necesitas para que perfeccione
tu infinitamente perfecto Ser divino; sin embargo, en cumplimiento de la
Voluntad del Padre, te encarnaste en el seno virgen de María y, sin dejar de
ser Dios, fuiste revestido por tu Madre con su carne y su sangre materna, para
que de Dios Invisible que eras, te hicieras visible y te manifestaras al mundo
como un Niño humano, siendo Dios de majestad infinita, y todo esto lo hiciste,
no por necesidad ni obligación alguna, sino para comunicarnos tu Amor infinito,
celestial, inagotable, eterno, incomprensible.
ORACIÓN A JESÚS
Jesús, que siendo Dios vienes a nosotros en Navidad
como Niño, sin dejar de ser Dios, haz que tu Madre prepare nuestros corazones,
para que sean como otros tantos Portales de Belén, pobres y humildes, en donde
Tú, Dios de gloria y majestad infinita, puedas nacer por la gracia, para así
concedernos tus dones, tu perdón, tu salvación, tu amor, tu gloria, tu paz y tu
alegría. Amén.
MEDITACIÓN
El secreto de los Reyes Magos: la docilidad. En
muchas ocasiones tratamos de imponer en nuestra vida lo que creemos que es lo
mejor para nosotros, olvidándonos de los posibles consejos que algunas personas
nos pueden ofrecer y que probablemente nos llevarán a un resultado en nuestra
vida. El secreto de los Reyes Magos es la docilidad a Dios. Ellos se dejaron
guiar, fueron verdaderamente sabios al no fiarse de sí mismos, encontraron en
el cielo la verdadera razón de su vida y el camino a seguir. Descubramos al
igual que los Reyes las señales de Dios y sigámoslas con paciencia, subiendo
que tarde o temprano nos llevarán al mejor de los hallazgos: Dios mismo.
ORACIÓN AL NIÑO DIOS
Niño Dios, Tú eres y existes antes de
todos los tiempos, y vienes en la Navidad a nuestro mundo para salvarnos y lo
haces como un Niño recién nacido, débil e indefenso, necesitado de todo, para
que nadie tenga temor de acercarse a Ti. Así como nadie teme a un niño recién
nacido, así tampoco nadie debería tener temor de acercarte a Ti, para recibir
tu gracia y tu perdón. Sin embargo, Jesús, muchos en la Navidad huyen de Ti,
como si fueras un malhechor y en vez de acercarse a tu Pesebre y a la
Eucaristía, en donde continúas tu Encarnación, para postrarse en adoración ante
tu Presencia, corren en cambio a alojarse en los siniestros albergues del mundo,
en donde Tú no estás y en donde se postran ante los dioses neo-paganos, para
recibir a cambio la esclavitud del pecado. Jesús, te pedimos perdón y reparamos
por estos hermanos nuestros que así obran en esta Navidad, y te suplicamos, por
la intercesión del Inmaculado Corazón de María, que alumbres sus corazones con
la luz de la gracia, para que dejando las tinieblas mundanas, adoren tu
Divinidad escondida en el Cuerpo de un Niño, el Niño de Belén, y así se alegren
sus corazones por tu infinito Amor. Amén
CANTO:” CUANDO LOS REYES VIERON AL NIÑO”/”CAMINANDO
DESDE ORIENTE”
CANTO FINAL: DUERME NO LLORES

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