¿Con quién conviven nuestros hijos?
Por: Raquel Rodríguez Sandoval
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En esta ocasión les contaré de suceso que ocurrió durante la época decembrina del 2025 y que seguramente le pasa a muchas familias que se trasladan para visitar a sus seres queridos en esta época del año.
La nieta de 8 años de una amiga se mudó con ellos hace pocos meses y este fin de año acudimos a las posadas que se organizan cerca de su domicilio y el mío.
Por supuesto que a su nieta a quien llamaremos "Valeria" le gustó el ambiente y empezó a hacer amiguitos inmediatamente.
Dejé de asistir unos días a las posadas, pero el día 23 fui a llevarle una prenda a mi amiga a su casa y escuché el bullicio de varios niños, eso me llamo la atención ya que la única niña que hay en su casa es su nieta.
Abrieron la puerta y vi a una niña y un niño más o menos de la misma edad de Valeria.
La pequeña invitada llevaba una bolsa con juguetes y la estaban abrigando con una chamarra de Valeria.
Salimos a la posada y durante el recorrido mi amiga me contó que su nieta se hizo amiga de la niña ya que viven muy cerca y ese día Valeria le dijo que pidiera permiso a los papás de la niña para que la dejaran ir a jugar un rato a su casa. El tío que estaba a cargo de cuidarla accedió sin problema, un poco después le llamaron a mi amiga para decirle que el primo de la niña también quería jugar con ellas, a lo que ella accedió sin problema.
Me cuenta que como ya pasaban de las 4 de la tarde y los niños llegaron sin comer, su esposo les compro una "cajita feliz" a cada uno.
Más tarde llamó la mamá de la niña para decirle que los llevara a la posada, para este punto ya llevaban más de cuatro horas los niños jugando con Valeria.
Durante la posada nos dimos cuenta que los familiares ya se encontraban en el lugar y podían hacerse cargo de ellos.
Las niñas comenzaron a sacar los juguetes que llevaba la pequeña en la bolsa, los cuales le acababa de regalar Valeria, lo que le extraño a su abuelita es que justo eran unos juguetes que su nieta le había pedido con gran insistencia.
La pequeña invitada le insistía a Valeria que regresarán a jugar a su casa y que ya no deseaban quedarse a romper las piñatas, ni a recibir los aguinaldos que tanto les gustaron los días anteriores.
Ya para retirarnos del lugar se acercó la mamá de la niña a decirle a mi amiga que las niñas le dijeron que la pequeña se quedaría a dormir con Valeria y su mamá estaba de acuerdo.
La respuesta de mi amiga fue amable y contundente a la vez, le dijo que Valeria recientemente se había mudado con ellos y que no contaba con una habitación propia que tal vez más adelante. Me di cuenta como se descomponía la cara de la mamá de la niña al recibir la negativa.
Ese hecho me hizo reflexionar en el peligro de la situación para ambas familias.
El primer signo de alerta y fue lo que le comenté a mi amiga ese día fue que al hacerse cargo de la pequeña estaba poniendo en riesgo a los miembros de su familia ya que si a la niña le pasaba algo en otro lugar podía acusar a falsamente a alguien y costaría mucho trabajo, dinero y tiempo demostrar que no ocurrió.
El otro escenario es que me puse en los zapatos de la mamá de la niña y por ningún motivo permitiría que mi hija durmiera en la casa de una amiguita, sería ponerla en riesgo.
Y no es paranoia, los datos indican que los abusos a menores aumentan en estás fechas en las que las familias se trasladan a visitar a sus seres queridos.
Con más razón si no sabemos en que condiciones o con cuantas personas más pernoctaría la pequeña.
Me enteré que en otra invitación a jugar también la mamá acudió y las niñas se distanciaron, al parecer fue lo mejor.
La escritora Lucía Villareal nos ilustra con el siguiente texto que hace tiempo se hizo viral y que aunque éste personaje tiene diferentes aristas, tal vez algunos de ellos positivos, en este caso aplicaremos la parte oscura al tema que estamos tratando.
“TENEMOS QUE HABLAR DEL TÍO SCAR”...
Me encantó la nueva versión de El Rey León!
Pero, no puedo dejar de pensar en el error que cometen Mufasa y Sarabi de no hablarle hablado claro a Simba sobre el tío Scar.
Papá y mamá habían dejado de confiar en él, pero nadie le contó esto al cachorro.
🤔Quizá los papás de Simba no querían “contaminarlo” con problemas de adultos.
🤔Quizá esperaban poder contener las acciones del tío.
🤔Quizá esperaban que con el tiempo algo cambiara y Scar entrara en razón.
🤔Quizá no querían hablar mal de uno de su propia manada.
🤔Quizá confiaban en que Simba estaba a salvo porque Zazú lo cuidaba.
Lo cierto es que no haber hablado claro con su cachorro trajo graves consecuencias.
En la vida real como en El Rey León, hay que dejar de postergar esa plática pendiente sobre el tío o el abuelo o el amigo de la familia o el vecino y poner las cosas claras con los hijos. (A cualquier edad)
Y hablar claro no es atemorizarlos o perjudicar la imagen que tienen de otra persona.
Basta con dejarles saber que los adultos tienen desencuentros; que en ese momento papá y mamá no entienden lo que “el tío” está haciendo; y que, como le tienen confianza a su hijo, quisieron ponerlo al tanto de lo que está pasando entre adultos.
Nuestros hijos podrán intuir la sinceridad cuando digamos que al tío le tenemos mucha estima y que esperamos que la situación vuelva a ser como antes. También podrán entender que no es necesario que se molesten con él para hacer alianza con papá y mamá.
Los problemas de adultos, los resolverán los adultos.
Después, dependiendo la situación particular, podemos hablarles y pedirles:
✔️Si estás solo en casa y llega el tío Scar, te vamos a pedir que no le abras la puerta.
✔️Si llega por ti al colegio y te invita de paseo, dile que esperarás a que vayamos por ti nosotros.
✔️Si te dice algo que no te guste, no dudes en contarnos.
✔️Si te pide que guardes un secreto, recuerda que lo bueno siempre se puede contar.
Si en casa les ha faltado hablar del “tío Scar”, HOY puede ser un buen día para hacerlo.
NOTA: (El tío Scar puede ser también una mujer)
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